La historia del té

Hoy en día el té es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo y estamos más que familiarizados con todos los tipos de té existentes. Sin embargo, aunque nos parezca que el té como infusión ha estado siempre con nosotros, no es así. El descubrimiento del té se asocia a diferentes casualidades, en función de la leyenda que creamos.

Dice la leyenda hindú que fue el monje Bodhi-Darma quien descubrió el té, aunque el mérito no fue solo de él, ya que contó con la ayuda de unos sabios. Sus largos viajes predicando la forma de budismo Zen le resultaban muy agotadores y terminaban con su energía. Fueron estos sabios quienes le recomendaron que cogiera unas hojas de un árbol específico y que se las tomara para recuperar la vitalidad perdida. Fue tal el resultado que el monje comenzó a utilizar el té como tónico medicinal.

La leyenda japonesa también relaciona a Bodhi-Darma con el descubrimiento del té, si bien la historia es bastante diferente. Resulta que una noche el monje tuvo un sueño erótico con todas las mujeres con las que había estado (que parece ser que no fueron pocas). A la mañana siguiente, cuando recordó el sueño, no pudo sentirse más avergonzado e hizo la promesa de no volver a dormir como única opción para no volver a soñar nada parecido. Obviamente, esa promesa era imposible de cumplir y, cuando el cansancio iba haciendo mella en él, decidió mascar unas hojas de un arbusto que encontró en el camino. De forma asombrosa esas hojas resultaron ser muy revitalizantes y con ellas consiguó recuperar la vitalidad perdida y cumplir su promesa.

Por último, la leyenda china habla del emperador Shen Nung como descubridor del té, aunque también fue por casualidad. Bajo su mandato ordenó que todo el agua destinada para consumo humana debía ser hervida antes de tomarse. En uno de sus viajes, mientras descansaba a la sombra de un árbol a que su agua hirviese, una ráfaga de viento hizo que algunas hojas de ese árbol terminasen en su agua. El aroma que salió de esa mezcla llamó su atención, y decidió beber el líquido resultante, quedando asombrado por su sabor y por lo reconfortante que era.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *