Los colores del té y todos sus beneficios

Té negro, té verde, y… ¿Conoces todos los colores del té? Aunque comparten muchas características entre sí, cada uno es diferente y necesita un tiempo exacto de infusionado. Descubre el té amarillo, el té blanco, el té rojo, el té azul, el té negro y el té verde.

Té amarillo

Empezamos por el que es uno de los más desconocidos: el té amarillo. También conocido como Huan Da Cha, esta variedad se parece al verde o al blanco, pero la diferencia está en su proceso de fermentación. La fase de secado de las hojas es mucho más corta que en estas dos variedades de té, se recogen húmedas y se dejan reposar y amarillear. De ahí su color tan característico.

El té amarillo es antioxidante, diurético y digestivo. Su consumo aporta minerales como el calcio, el  hierro o el fósforo y ayuda a perder peso. Para tomarlo se recomienda calentar el agua a 75º y dejarlo infusionar durante 1-2 minutos.

Té blanco

El té blanco es un té muy poco oxidado y el menos procesado de todos. Procede de las yemas y hojas de la plante del té (Camellia sinensis), que se dejan marchitar y secar bajo los rayos del sol. Se dice que su poder antioxidante es mucho mayor que el del té verde.

El consumo de té blanco ayuda a reducir el colesterol, a reducir peso y a mejorar el tránsito intestinal. También controla el envejecimiento celular, regula la presión snaguínea y ayuda a fortalecer los huesos. El agua en la que se infusione el té blanco debe estar a unos 65º-85º y el té debe reposar un máximo de 5 minutos.

Té rojo

El té rojo es conocido como Pu-erh, puesto que toma su nombre de la región de la que procede: Pu’er de Yunnan, China. Este té se caracteriza por el tiempo de fermentación: mientras que la mayoría de tés se toman frescos tras su recolección, el pu-erh puede tardar entre 2 y 60 años en estar listo. Es precisamente esta cantidad de tiempo fermentando lo que le otorga ese color rojizo.

El té rojo es antioxidante, diurético y muy digestivo. Ayuda en la reducción de peso y refuerza el sistema inmunológico. La forma óptima de disfrutar de todo su sabor es calentar el agua a 95º y dejarlo infusionar durante 3-4 minutos.

Té azul

El té azul se conoce como oolong y se sitúa entre el negro y el verde. Se caracteriza por ser un té semifermentado. Su consumo ayuda a quemar grasa y a reducir peso, y también a regular el colesterol. Tiene un gran poder antioxidante y protege los sistemas cardiovascular y digestivo.

Se debe dejar reposar durante 3 minutos en agua caliente entre 90º-100º para aprovechar todos sus beneficios.

Té negro

Llega el turno de hablar del té más oxidado y el que contiene más cafeína y el aroma más fuerte: el té negro. Es estimulante y vitalizante, precisamente debido a su alto contenido en cafeína. Además de su poder antioxidante y diurético, el té negro también es astringente, saciante y bajo en calorías, por lo que es ideal para compañar dietas de adelgazamiento. Su consumo otorga a nuestro organismo minerales como el calcio, hierro o fósforo, y previene la no oxidación del colesterol bueno.

El agua para tomar té negro debe estar a unos 100º y su infusionado no debe durar más de 4 minutos.

Té verde

Dejamos para último el que probablemente sea una de las variedades más conocidas: el té verde. Durante su procesado, las hojas del té verde no sufren oxidación: se recogen frescas para someterlas a un exaustivo proceso de secado.

Gracias a su poder antioxidante, el consumo de té verde ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, a fortalecer el sistema inmunitario y a combatir el envejecimiento. Es un gran estimulante para el organismo y ayuda a bajar de peso. Es antiviral, antibacterial y un gran digestivo.

Es muy importante que el té verde no se infusione más de 2 ó 3 minutos, puesto que si se pasa de este tiempo puede llegar a amargar. La temperatura ideal del agua para infusionar el té verde es de 60º-80º.

 

 

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